Este año ya se acabó.

Tu plato se quedó vacío.
No lo moví.
Como si hacerlo
fuera aceptar algo.

En la oscuridad yo me quedé.
Ya no siento tu peso
junto al mío.
La noche pesa más
cuando no estás.

En la ciudad del sueño te veo correr,
saltas entre las praderas.
Ahí te veo saltar
como cuando eras joven.

Despierto
y no llegas.

Tu hermana aún te espera.
Aún entra con respeto
a tus dominios.
Yo también.
Pero tú no.

En la oscuridad yo me quedé,
el recuerdo
de tus patitas cortas
marcando el piso
que ya no cruje.

Aún conservo solo una
de aquella comida
que no quisiste comer.
No por fe.
Por costumbre.

En la ciudad del sueño te puedo ver.
En ese lugar aún estoy cuerdo.

Aquí no.