Amo vagar por la carretera
de la imaginación sin final,
mientras el mundo se oxida afuera
y decide pudrirse normal.
Enciendo mi auto invisible,
me dejo llevar sin razón,
tomo rutas imposibles
que no aparecen en ningún renglón.
Amo perderme en caminos eternos
donde todo puede pasar,
los horizontes respiran lento
como bestias listas para saltar.
Amo vagar por la carretera
cuando acelero hacia lo irreal,
porque aunque sea por una espera
todavía vale la pena soñar.
Sigo viajando, aunque el mundo
no premie talento ni visión,
solo la utilidad sin fondo
ni espacio para el corazón.
Allí, bajo estrellas que invento,
vive un mundo al conducir,
solo existe en el momento
en que lo escribo al seguir.
Amo vagar por la carretera
de la imaginación sin ley.
Ahí soy libre,
aunque sea
solo mientras voy.
