En mis tiempos universitarios conocí a alguien que me dijo que el verdadero negocio de escribir no está en el libro en sí mismo, sino en todo lo que aprendes al publicarlo.
Aún recuerdo bien sus palabras:
“Una cosa es tu libro, el target al que te quieres dirigir —y eso lo sabes, estamos en el mismo rubro, la mercadotecnia—, y otra muy distinta es la comunidad que quieres crear.
Piénsalo, Lou: por ejemplo, ¿qué tan bueno eres dando tu opinión?”
Aquella conversación me marcó profundamente.
Hoy, con más camino recorrido, puedo decir que fue el mejor consejo que me pudieron dar.
Tu target no es lo mismo que tu comunidad
Yo lo veo así:
Una cosa es la gente que te lee, y otra muy distinta la gente que te sigue y consume tu contenido con frecuencia.
¿Pueden ser similares? Claro.
Un ejemplo es este mismo post: puedo dirigirme a personas que aman la literatura y quieren profundizar en el mundo de la escritura indie… pero también disfruto hablar de cosas geek: películas, anime, manga, series, cultura pop, etc.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Cómo mantienes una comunidad con temas tan distintos?
La respuesta es más simple de lo que parece.
Dos caras de la misma moneda
¿Qué tienen en común los fans del anime, los cómics, el cine y los lectores de libros? Más de lo que crees.
Muchos autores independientes —incluyéndome— consumen este tipo de contenido. Y no porque sea moda, sino porque nos estimula la imaginación, nos inspira y nos mueve por dentro, igual que una buena novela.
Ya no somos los escritores de antes: esas figuras serias y solemnes que filosofaban con el ceño fruncido. Hoy el autor moderno también es fan, gamer, cinéfilo, otaku o amante del streaming. Y eso está bien, porque nuestra creatividad se alimenta de muchas fuentes.
¿Y qué tiene todo esto que ver con crear una comunidad? Todo.
Cuando eres escritor y buscas no solo vender libros, sino construir una comunidad, tienes dos caminos:
1. Aprovechar el mismo público.
Dedícate completamente a la escritura, la lectura y los temas literarios. Es el camino más directo y coherente, aunque competitivo.
2.Explorar un sector afín.
Observa otros mundos que te apasionen y pregúntate:
“¿Qué tienen en común con los lectores que quiero atraer?”
“¿Podría conectar con ellos para que también se interesen en mis historias?”
Si la respuesta es sí, entonces lánzate.
No tienes que encerrarte en una sola etiqueta. La clave es encontrar el punto donde tus intereses se cruzan con los de tus futuros lectores.
Recuerda: Tu libro es solo el inicio.
La verdadera magia está en lo que construyes alrededor de él: las conversaciones, los temas que compartes, los vínculos que creas.
Una comunidad no se forma solo por lo que vendes, sino por lo que haces sentir.
Así que, escribe, comparte, conversa y conecta.
Tu historia no termina con la última página; apenas comienza cuando alguien quiere seguir escuchándote después de leerla.