Mi madre murió hace unos años, pero aún recuerdo el primer día.
Lloré como un niño al pensar que nunca volvería a abrazarla. Lloré hasta que la noche me venció, y entonces decidí dormir en su cama. Me hundí entre las sábanas impregnadas con su aroma… y me quedé dormido.
—José Luis… párate, hijo.
Mi madre murió hace años, pero jamás olvidaré lo que vi: su sombra de pie, quieta, en el umbral de la puerta.
