Portada del manhwa

Sinopsis

Bad Thinking Diary nos cuenta la historia de amor entre dos chicas: Kim Minji y Kang Yuna —a quienes llamaré solo Minji y Yuna para hacerlo más sencillo—. Son amigas desde los 17 años y ahora comparten vida universitaria. Sin embargo, Yuna oculta un amor secreto hacia su mejor amiga, un sentimiento que finalmente florece cuando ambas cruzan la línea de la amistad y comienzan una relación íntima.

Dibujo

Como ya deja entrever la sinopsis, este manhwa no es para niños, y lo recalco porque tiene numerosas escenas sexuales explícitas. Pero aquí viene lo interesante: lejos de ser puro fanservice, la autora logra que la erótica se sienta elegante y emocional. El uso de colores cálidos —rojos, rosados y tonos oscuros— transmite una sensualidad romántica, no una excitación vacía. Las escenas no buscan provocar morbo, sino intensificar la conexión entre los personajes. Incluso cuando la historia muestra a las antagonistas, los tonos negros y morados que dominan sus escenas les dan una aura de femme fatale irresistible, que atrapa y despierta curiosidad más allá de la simple atracción física. En cuanto al diseño de personajes, hay que admitirlo: “la vista vende”, y aquí los diseños cumplen perfectamente con su propósito. Son bellos, expresivos y opuestos entre sí, lo que refleja visualmente el contraste de sus personalidades. Esa dualidad entre los personajes principales —Minji y Yuna— es uno de los aspectos más logrados del manhwa.

Personajes

Como mencioné, Minji y Yuna son opuestas pero complementarias. Yuna tiene uno de los diseños más hermosos que he visto, pero su personalidad... es un auténtico dolor de cabeza. A medida que avanza su relación con Minji, su inseguridad y falta de madurez emocional se hacen evidentes. En cambio, Minji es pura dulzura —lo que algunos llamarían un cinammon roll— y terminas poniéndote de su lado casi todo el tiempo. Y aunque ambas son protagonistas, Yuna actúa a menudo como una figura antagónica, saboteando su propia felicidad por miedo o confusión. Esa tensión emocional entre ambas es uno de los motores de la historia, aunque no siempre bien aprovechado. Ahora hablemos de las antagonistas: Hyra y Mi-jin (sí, su nombre se parece a “Minji”, y claramente no es casualidad). Hyra es manipuladora, posesiva y cree que el mundo gira a su alrededor. Mi-jin, en cambio, es su fiel seguidora: una simp que hace todo por amor, sin importar cuánto se humille. Lo interesante es cómo ambas reflejan, de forma retorcida, aspectos de las protagonistas. Son espejos distorsionados: el deseo de poseer, la necesidad de ser amadas, la obsesión por el control. Hyra, con su diseño y su actitud, encarna la villana por excelencia. Y digo “villana” porque sus motivaciones son tan simples como efectivas: “Eres mía o de nadie más”. No necesita más para ser detestable. En cambio, Mi-jin logra inspirar lástima; quieres golpearla para que reaccione, pero al final te compadeces de ella. Su tragedia es amar a quien no la ama.

Opinión

Como dije al principio: esperaba más. Desde la sinopsis suena como el típico K-drama romántico con tintes eróticos, pero incluso esos suelen tener un desarrollo más sólido. La primera parte del manhwa va bien: Minji y Yuna comienzan su relación, Hyra manipula desde las sombras... todo fluye con ritmo y coherencia. Pero llega un punto donde la historia se estanca. Y no en el sentido de una trama “a fuego lento”, sino que da la impresión de que la autora empezó a alargar el drama porque se le acabaron las ideas. El ciclo se repite una y otra vez: Hyra manda a Mi-jin a sabotear a Yuna → Yuna se aleja de Minji → Minji la recupera → Hyra perdona a Mi-jin → y vuelta a empezar. Este patrón se mantiene durante meses de publicación, y cuando por fin Minji y Yuna enfrentan a Hyra, uno esperaría un clímax emocional... pero no. Lo que sigue es un par de capítulos sobre el pasado de Hyra que intentan humanizarla —spoiler: no lo logran, la terminas odiando más—, y luego un arco final azucarado donde las protagonistas no paran de tener sexo como conejos. ¿Hyra vuelve para vengarse? No. ¿Hay un cierre emocional fuerte? Tampoco. Solo una reconciliación tibia en la que Minji acepta sus inseguridades y se queda con la idea de que “el amor todo lo puede”. Y así termina. Calificación final: 5 escudos de 10 (y eso siendo buena gente).