Nunca pensé que escribiría estas palabras, pero Amos del Universo es una mala película... y aun así me divertí muchísimo viéndola.

Antes de que salgan con antorchas a buscarme, déjenme explicarme. No pienso justificar los errores de esta nueva adaptación porque, objetivamente, los tiene y son varios. Sin embargo, tampoco creo que merezca ser destrozada. Es una de esas películas que funcionan mejor cuando bajas las expectativas y simplemente te dejas llevar.

Sinopsis

He-Man, el hombre más poderoso del universo, debe enfrentarse al malvado Skeletor para salvar Eternia y proteger los secretos del Castillo Grayskull.

Sinopsis extraída de IMDb.

Fotografía y efectos visuales

Rara vez me verán quejarme del apartado técnico de una película, pero esta vez sí tengo sentimientos encontrados.

Lo primero que quiero dejar claro es que el problema no es toda la película, sino momentos muy específicos.

Visualmente, Eternia luce fantástica. La dirección artística respeta el espíritu de la serie clásica y consigue trasladar ese universo al cine con bastante personalidad. Lo mismo ocurre con personajes como Trap Jaw o Skeletor: su diseño es prácticamente una versión moderna de sus contrapartes animadas y eso, como fan, se agradece muchísimo.

El problema aparece cuando esos diseños comienzan a moverse.

En algunos planos el CGI resulta demasiado evidente, hasta el punto de que ciertos personajes parecen no integrarse del todo con los escenarios reales. No es un desastre, pero sí lo suficientemente notorio como para sacarte de la experiencia en varias ocasiones.

También encontré otro inconveniente.

Da la impresión de que la película fue concebida pensando principalmente en las salas 3D. Si tuviste la oportunidad de verla en ese formato, probablemente muchos de estos efectos funcionen mejor. Sin embargo, al verla en casa mediante Amazon Prime Video, algunos planos pierden naturalidad y se sienten excesivamente diseñados para "salir de la pantalla".

Y ahí está mi principal crítica.

El 3D debería potenciar una película, no convertirse en un elemento del que dependa parte de su impacto visual.

Personajes

Aquí es donde comienzan mis mayores conflictos con la película.

Nicholas Galitzine hace un gran trabajo interpretando a He-Man. Tiene presencia, carisma y consigue ofrecer una versión más fresca del personaje sin perder su esencia. Entiendo perfectamente que muchos sigan prefiriendo a Dolph Lundgren, pero en esta ocasión el verdadero problema no está en el actor.

Está en el guion.

La película intenta ser tan accesible para toda la familia que termina convirtiendo a He-Man en un personaje excesivamente cómico durante buena parte del metraje. Afortunadamente, sí existe un desarrollo claro. Poco a poco madura, supera sus inseguridades y termina recorriendo el clásico Camino del Héroe hasta convertirse en el líder que todos esperan.

El problema es el tiempo que tarda en llegar a ese punto.

Mientras tanto, cuesta tomarse en serio al personaje porque el guion insiste constantemente en convertir cualquier momento de tensión en un chiste.

Lo mismo ocurre con los villanos.

En una escena pueden resultar intimidantes y apenas unos segundos después romper completamente la atmósfera con un comentario humorístico que, en la mayoría de los casos, ni siquiera funciona.

Ese miedo constante a tomarse en serio termina jugando en contra de prácticamente todos los personajes.

Opinión

Con todo esto puedo decir que sí, Amos del Universo es una mala película... para el cine.

Si revisamos la filmografía de Travis Knight resulta evidente que es un director con talento. Películas como Kubo y las dos cuerdas mágicas o Bumblebee demuestran que sabe equilibrar espectáculo y corazón.

Aquí, sin embargo, parece enfrentarse a uno de los problemas más comunes cuando se adapta una franquicia tan querida: intentar satisfacer al mismo tiempo a los fanáticos de toda la vida y al público que nunca ha visto un episodio de la serie.

El resultado es una película que rara vez encuentra el tono adecuado.

Cuando intenta ser divertida, exagera la comedia.

Cuando intenta ser épica, llega demasiado tarde.

Y cuando finalmente decide ponerse seria, el espectador ya ha visto tantos chistes que le cuesta conectar emocionalmente con lo que está ocurriendo.

Es una lástima porque el corazón de la historia funciona muy bien.

Todo gira alrededor del clásico Camino del Héroe: un protagonista que se siente incapaz de estar a la altura, enfrenta una serie de pruebas físicas y emocionales y, tras superar sus propios miedos, termina convirtiéndose en el héroe que siempre pudo ser.

Es una estructura sencilla, sí, pero sigue funcionando cuando está bien ejecutada.

Y, a pesar de todos sus defectos, la película consigue algo importante:

Divertir.

Si simplemente la hubiera puesto un sábado por la noche para desconectar, acompañado de una pizza y buena compañía, probablemente habría salido bastante satisfecho.

Porque ese es precisamente el tipo de película que es.

No creo que justifique el precio de un boleto de cine, pero sí una tarde relajada en casa.

Y, curiosamente, eso hace que su llegada a Amazon Prime Video le siente muchísimo mejor que su paso por las salas.

Por eso mi calificación es de 7 escudos de 10.

No porque sea un gran filme, sino porque demuestra que, a veces, una película no necesita ser excelente para hacer exactamente aquello que prometía: entretener.